vision compartida

La importancia de una visión compartida

10 de diciembre de 2015

Una visión es realmente compartida cuando los miembros de la organización tienen una imagen de futuro similar y les interesa que sea mutua, y no sólo que la tenga cada uno de ellos

“Si quieres construir un barco no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo de mar libre y ancho – Antoine de Saint-Exupery  

En los últimos tiempos, donde lo único que podemos asegurar es el cambio y éste ocurre cada vez con mayor rapidez, es necesario una brújula en el bolsillo. Una visión empresarial sustentada en una misión que sea el resultado de un consenso general de los participantes y que esté basada en principios, es lo que constituye la brújula.

La visión no es una idea, ni siquiera una idea compartida. La visión es una fuerza inspiradora, es una fuente inagotable de donde surge la creatividad y la innovación. La visión determinada por consenso y alineada a la visión del líder es lo que conocemos como una visión compartida. Y una visión compartida es la brujula para el camino.

¿Qué es una Visión Compartida?

La visión compartida comienza con una declaración sobre algo que queremos alcanzar y cuya consecución no depende únicamente de uno mismo, sino que requiere la acción y el compromiso de otros.

Por tanto, la visión compartida, en un contexto organizacional, se podría definir como la declaración de un objetivo que deseamos alcanzar, y para cuyo éxito deben estar alineadas otras personas, o incluso toda la organización.

¿Cuándo una Visión es Compartida?

No basta con sólo tener definida una visión, que prevalece como marco referencial al momento de realizar los procesos de planificación que acostumbran las organizaciones. La profundidad y efectividad de cualquier visión dependen de que sea compartida con todos los que integran la empresa. Una visión compartida no debe ser entendida como una idea, sino como una fuerza que impulsa a los adultos a trabajar, crear y actuar en línea con el propósito y los valores de la organización.

Una visión es realmente compartida cuando:

  • Los miembros de la organización tienen una imagen de futuro similar y les interesa que sea mutua, y no sólo que la tenga cada uno de ellos.
  • Se logra que la visión personal se convierta en la visión de todos los demás integrantes de la organización.
  • Los miembros de la organización comparten un sentimiento de identificación y compromiso con lo que se quiere crear.

Una visión es realmente compartida cuando los líderes tienen puntos en común en sus ideas respecto de esa visión y, además, se sienten movidos por el interés de que sea mutua.

Cuando la gente comparte una visión está conectada y vinculada por una aspiración común que los lleva a lograr mejores resultados que los esperados.

¿Qué puede haber fallado entonces, en tantos casos en los que la visión compartida, imprescindible para alinear los esfuerzos de toda la organización hacia el objetivo común se haya desintegrado en multitud de objetivos individuales, cuya suma no dará como resultado la consecución del objetivo mayor?

En muchos casos la visión compartida se habrá quedado en el nombre porque en realidad haya sido una visión impuesta; en otros casos al líder le puede haber faltado la capacidad de convicción necesaria, o haberse declarado una visión que la organización no estaba en condiciones de alcanzar.

Efectos de una Visión Compartida

El ambiente que se produce en torno a una visión compartida dentro de cualquier organización está marcado por algunos efectos que se dan sobre las personas y sobre la organización misma.

  1. Eleva las aspiraciones personales
  2. Genera una ˝chispa˝, una disposición anímica que se sobrepone a las fuerzas que contraponen el alcance de los logros deseados
  3. Genera un cambio en cómo se relacionan las personas con su organización a. Deja de ser la organización de ˝ellos˝ para ser la ˝nuestra˝
  4. En los momentos críticos o de presión,  ayuda a mantener el rumbo en función de un proceso de aprendizaje
  5. Alienta el espíritu de experimentación asumiendo con mayor decisión los riesgos que conlleva cualquier cambio
  6. Cuando los miembros de una organización o un equipo comparten la visión, consiguen funcionar de forma sincronizada convirtiéndose en equipos de alto rendimiento.
  7. Finalmente, compartir una visión implica para las personas el acercamiento a un compromiso de más largo plazo. Esto se da sólo por la convicción personal de querer asumir como propia la visión de la organización, pues la experiencia apunta a que difícilmente se logra un compromiso de largo plazo respecto de una visión si esta ˝debe˝ ser asumida.

Anabella Laya

@henkaconsulting

Gerente de Mercadeo, Consultora en Gestión de Cambio, Comunicadora Social

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