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Gerencia y academia: ¿agua y aceite?

9 de febrero de 2013

“El poder viene de transmitir la información para hacerla productiva, no de esconderla” Peter Drucker

Por vocación tengo una fuerte afinidad con el mundo académico y el mundo de los negocios, con especial énfasis en la aplicación de modelos, teorías y conceptos. Por ello me parece interesante notar que dos mundos que deberían colaborar entre sí con entusiasmo, en la realidad se muestran recelo, particularmente en lo que concierne a las teorías, modelos y prácticas gerenciales.

Gerentes Vs Académicos:
En este punto, los gerentes y profesionales organizacionales más duros afirman que los académicos utilizan un lenguaje innecesariamente complicado, que “andan en las nubes” y que no les interesa ofrecer soluciones prácticas sino deleitarse en elucubraciones teóricas abstractas sin más propósito que regocijarse en sus fantasías egocéntricas. Por otro lado, los académicos más agudos rechazan las propuestas de los “gurús” gerenciales de moda, considerando que los gerentes y profesionales organizacionales toman decisiones con criterios superficiales, son incapaces de dar coherencia a las prácticas dispersas que ejecutan y se dejan llevar por las modas gerenciales como las veletas son llevadas por el viento.
¿Por qué no generar un sistema de gestión de conocimiento integral?
En mi opinión, ambas partes tienen algo de razón pero omiten la responsabilidad compartida sobre un sistema disfuncional de gestión de conocimiento.
Los modelos de producción, transferencia y aplicación del conocimiento de las instituciones académicas y las empresas privadas suelen verse como dos cosas separadas y sin relación aparente, cuando deberían funcionar armónicamente dentro del mismo sistema. En el mejor de los casos, se ve la academia como el productor y proveedor de conocimiento y a las organizaciones como el campo de estudio. Sin embargo, tanto las instituciones académicas como las organizaciones deberían turnarse el rol de clientes y proveedores, en términos de conocimiento. En este sentido, las alianzas que realizan las principales firmas de consultoría norteamericanas con las escuelas de negocio de su país son unas de las iniciativas que muestran resultados concretos de cómo generar vehículos de transferencia del conocimiento a través del reclutamiento y selección de talento.
Algunos ejemplos
Una práctica que se usa con mayor frecuencia en las ciencias aplicadas es el patrocinio privado de investigaciones, el cual permite adquirir nuevos conocimientos de primera mano. Por otro lado, en el campo de la medicina, se ha utilizado un enfoque denominado Medicina con Base en Evidencias, que busca aplicar de manera inmediata los hallazgos más recientes de la investigación en las ciencias relacionadas con la medicina. Otra de las iniciativas que considero interesantes es la recolección masiva de datos para realizar estudios de validez y confiabilidad de pruebas psicométricas en diferentes idiomas y países a través de Internet.
Estos ejemplos representan algunas prácticas que ponen en evidencia los beneficios mutuos que pueden obtener la academia y la empresa privada de la colaboración mutua. Sin duda, la academia está bajo presión dados los cambios en las necesidades económicas, sociales y políticas a nivel global. Al igual, el panorama organizacional se ve cada vez más confrontado con una alta competitividad y un entorno socio-político dinámico. En este sentido, el conocimiento que pueden producir en conjunto las organizaciones y la academia pueden ser la clave para la sostenibilidad de ambas.
¿Seremos capaces de vencer las barreras actuales?

Yker Valerio

@ykervalerio

Gerente de Consultoría

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