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¿En qué se parece una mudanza a un proceso de cambio organizacional? Aquí te lo contamos

30 de agosto de 2016

Tener que mudarse de residencia es algo … Sigue leyendo

Tener que mudarse de residencia es algo que muchos quisieran evitarse a toda costa. La experiencia no suele ser sencilla, ni del todo grata. Muchos de nosotros preferiríamos evitarlo a toda costa. No es difícil de entender si pensamos en todo lo que toca recoger, empacar y cargar, junto con el tiempo y dinero que hay que dedicar, pasando por la complejidad de seleccionar a los mejores proveedores a nuestro alcance.

Recientemente debí mudarme de residencia y el estrés que pasé me invitó a reflexionar acerca de las similitudes entre este proceso y un proyecto de cambio organizacional…¡son más de las que imaginamos!

A continuación quisiera compartir algunas de las semejanzas y lecciones aprendidas.

El primer paso, crear la necesidad de cambio.

En mi caso, el arriendo estaba resultando demasiado elevado para mi presupuesto mensual. Eso significaba que, como familia, podíamos salir juntos con menos frecuencia y reducir gastos en recreación o viajes que no se justificaban por las ventajas de la vivienda. En el caso de tu empresa, has que el motivo del cambio sea algo personal (no lo posiciones solo como eficiencia de procesos o costos para la empresa, piensa en un beneficio tangible o una frustración de la operatividad del día a día que desees eliminar de tu grupo objetivo)

Define prioridades.

No se puede cambiar todo al mismo tiempo. Esto además de ambicioso, puede resultar agotador para la organización. En mi caso la prioridad era mantenerme dentro de mi mismo barrio (sector/urbanización) y bajar el costo de arriendo, por lo cual tuve que sacrificar los “acabados (pisos, fachada)” de mi apartamento anterior.

En los proyectos de cambio, es clave definir un alcance limitado alineado con los objetivos estratégicos de negocio.

Rodéate de buenos proveedores.

Toma tiempo para investigar y comparar. Un mal proveedor puede entorpecer y encarecer el proceso significativamente.

En mi caso, escogí un proveedor relativamente costoso, pero comprometido con la calidad (vino a mi casa, vio todos los muebles, miró los electrodomésticos que tocaría desarmar, me comentó como envolvería todo para proteger muebles)

Lo mismo ocurre con la consultoría para proyectos de cambio: un buen entendimiento de la necesidad y seriedad en la estimación de costos, son indicadores de un buen proveedor (no de alguien que solo quiere ganarse el contrato)

Prepárate para los imprevistos.

Son inevitables y más aún cuando se trata de factores del entorno. En mi caso, estaban pavimentando la calle el día de la mudanza, lo cual fue un obstáculo importante, pero con paciencia y colaboración de terceros lo logramos.

Lo mismo ocurre en proyectos: factores políticos, sociales, protestas en la calle, clima, entre otros pueden entorpecer el proceso. Lo importante es mantener la calma y una mentalidad flexible.

Recuerda que estás tratando con gente.

Además del problema de la calle pavimentándose, tuve problemas para desarmar las puertas de la nevera y tocó subir un sofá por la ventana, pues no entraba por el ascensor ni las escaleras. El proceso demoró mucho más de lo esperado y ya había pasado la hora de almuerzo. Por eso, compramos un buen almuerzo para todo el equipo y les dijimos que se sentaran a descansar y recuperar energías.

Celebra los logros.

Por pequeños que sean y motiva al equipo. A veces nos limitamos a hacerlo porque pensamos que requerirá mucho dinero, sin embargo un reconocimiento verbal y un detalle genuino (como una merienda con el equipo de proyecto) también cumplen los objetivos.

La buena actitud hace la diferencia.

Para trabajar en equipo toca superar diferencias personales y mantener el buen humor ante las adversidades. Ver el vaso medio lleno y reírse de uno mismo hacen la diferencia en procesos complejos.

No todo será color de rosa una vez “salgas en vivo”

A veces pensamos que el proceso de cambio termina con el “go live”. Sin embargo, la etapa de estabilización suele ser complicada y requerir ajustes y seguimiento.

En la mudanza por ejemplo, el trabajo no termina el día que desempacas: toca actualizar dirección de domicilio, hacer conexiones de servicios (internet, gas, teléfono, etc.) y un montón de diligencias antes de volver a entrar en la rutina.

En los proyectos de cambio siempre habrá una curva de aprendizaje y un proceso de adaptación considerables. Piensa muy bien en cómo trabajarás una buena estrategia de soporte al desempeño para que tu equipo de sienta acompañado en esta fase.

 

Has estado en proceso de mudanza recientemente, ¿qué otra similitud encuentras?

Anabella Laya

@henkaconsulting

Gerente de Mercadeo, Consultora en Gestión de Cambio, Comunicadora Social

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