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¿De qué color es tu cristal?

5 de septiembre de 2013

Hoy en día, se habla continuamente de la coherencia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Algunos a esta coherencia la denominamos felicidad.

Hay tres elementos generales que conforman el lenguaje: el pensamiento, la emoción y el cuerpo. Hoy en día,  se habla continuamente de la coherencia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Algunos a esta coherencia la denominamos felicidad.

¿Les ha pasado que sentimos ganas de comernos un perro caliente, pensamos que mejor nos comemos una hamburguesa y resultamos comiéndonos una pizza? ¿Cómo queda nuestra satisfacción? ¿Cómo está siendo nuestra coherencia?

Con este ejemplo cotidiano y simple se abre el espacio para ver como el lenguaje hace parte de nuestra vida más allá de la comunicación verbal que establecemos con nosotros mismos. Nuestra mente habla, nuestra emoción habla, nuestro cuerpo también habla y todos deben ser escuchados.

Si vamos al cine con varias personas y al salir le preguntamos a cada una ¿Cómo les pareció?  Seguramente todos responderán: Buenísima !!!. Si a continuación les preguntamos: ¿Que les gustó? Seguramente las respuestas serán más variadas: La trama, los paisajes, la música, el vestuario. Y si se pregunta: ¿Cuál sentimiento describe la película las respuestas pueden ser: Amistad, Irreverencia, Lealtad, Melancolía.

La película es la misma, pero por circunstancias particulares cada cineasta tendrá un momento de vida diferente y esto es lo que realmente hará que la película cambie.

Sucede  generalmente que todos somos observadores del mundo,  eso no es nada nuevo, lo nuevo es que ser OBSERVADORES nos lleva a definirlo como el VER  + Interpretar y en el interpretar cada uno de nosotros lo hacemos desde lo que somos, lo que hemos aprendido de nuestros abuelos, padres, del sitio donde nos criamos, en fin, lo que nos lleva a poder inferir que dado que nuestro interpretar viene de diferentes fuentes,  cada uno de nosotros observa diferente al otro, y ello nos lleva a una segunda deducción y es que no necesariamente hay una única verdad  de lo que observamos.

A partir de la observación de la forma en que cada individuo actúa, el Coaching Ontológico puede intervenir para que la misma persona se redefina, es decir,  siendo ella misma quien encuentre las vías de actuar o no actuar ante determinada situación y sea ella misma quien encuentre acciones que le permitan lograr sus propias metas.

La palabra “Coaching” significa “Entrenamiento” y  “Ontología” es una parte de la filosofía que se define como la ciencia del ser. Literalmente, Coaching Ontológico significa entrenamiento en el ser.

El Coach Ontológico no les dice a las personas lo que tienen que hacer, no presiona, ni aconseja, ni recomienda, sino que explora, hace preguntas, ofrece interpretaciones generativas, desafía respetuosamente sus modelos mentales para desarrollar una nueva mirada que permita el descubrimiento de nuevas acciones y posibilidades; y acompaña en el diseño de acciones que faciliten los resultados buscados. – Julio Olalla-

En esta época vivimos en una tendencia a buscar “la receta”.  Antes de preguntarnos ¿cómo se hace?, la invitación es a  preguntarnos ¿quién estoy siendo? ¿Desde qué observador estoy viendo?. ¿Qué puede hacer de modo diferente?, ¿Qué alternativas de acción veo cómo posibles?, ¿Qué me impide actuar?, ¿Que aprendí?

Anabella Laya

@henkaconsulting

Gerente de Mercadeo, Consultora en Gestión de Cambio, Comunicadora Social

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